Antes de hablar de riesgo cardiovascular
El colesterol tiene una reputación tan cargada de connotaciones negativas que se ha vuelto difícil discutirlo con rigor. Conviene empezar por los hechos estructurales antes de llegar al debate clínico.
Todo organismo eucariota sintetiza colesterol. Las células humanas producen entre 800 y 1.000 mg de colesterol al día en el hígado, intestino, suprarrenales y gónadas — independientemente de lo que se coma. Esta síntesis endógena representa entre el 70 y el 80 % del colesterol total del organismo. La ingesta dietética contribuye el resto.
El hecho de que el organismo invierta tanta energía metabólica en sintetizar colesterol (la ruta biosintética del mevalonato requiere 18 pasos enzimáticos y consume múltiples moléculas de ATP y NADPH) es la primera pista de que debe cumplir funciones críticas.
Estructura: el núcleo esteroide
El colesterol (C₂₇H₄₆O) pertenece a la familia de los esteroides — compuestos caracterizados por el núcleo de ciclopentanoperhidrofenantreno: tres anillos de ciclohexano (A, B, C) fusionados con un anillo de ciclopentano (D). Todos los esteroides biológicamente activos comparten este esqueleto de cuatro anillos.
Lo que hace único al colesterol dentro de los esteroides es su combinación de características:
- Un grupo hidroxilo libre en C-3 del anillo A (el único grupo polar de toda la molécula)
- Un doble enlace en C-5 del anillo B (que produce una ligera angulación en la molécula)
- Una cadena alifática ramificada de 8 carbonos en C-17 del anillo D
- Una estructura plana y rígida por los cuatro anillos fusionados, con grupos metilo en C-10 y C-13 que sobresalen por encima del plano
Esta arquitectura — un extremo polar (–OH) y una gran región hidrofóbica (anillos + cadena) — hace del colesterol una molécula anfipática, perfectamente diseñada para vivir en las membranas celulares.
Función 1: regulador de la fluidez de membrana
Las membranas celulares son bicapas fosfolipídicas donde el colesterol se intercala entre los fosfolípidos, con su grupo –OH orientado hacia las cabezas polares y su cuerpo rígido e hidrofóbico paralelo a las cadenas acilas.
Esta inserción tiene un efecto dual y temperatura-dependiente:
A temperaturas bajas, el colesterol interfiere con el empaquetamiento ordenado de las cadenas acilas saturadas, aumentando la fluidez — impidiendo que la membrana se solidifique. Sin colesterol, una membrana de palmitoilfosfatidilcolina (DPPC) forma una fase gel ordenada a 41 °C; con 30 mol% de colesterol, esa transición desaparece.
A temperaturas altas, la rigidez del núcleo esteroide del colesterol reduce la fluidez excesiva — evitando que la membrana se vuelva demasiado permeable. El colesterol actúa como un "termostato de fluidez" que amortigua los extremos.
Los eritrocitos humanos tienen ~45 mol% de colesterol en su membrana — una de las concentraciones más altas de cualquier tipo celular — precisamente porque necesitan deformarse al pasar por capilares estrechos sin romperse durante décadas de circulación. El colesterol hace sus membranas resilientes sin volverlas rígidas.
Función 2: precursor de hormonas esteroideas
Todas las hormonas esteroideas se sintetizan a partir del colesterol:
- Glucocorticoides (cortisol, corticosterona) — respuesta al estrés, metabolismo de glucosa
- Mineralocorticoides (aldosterona) — regulación del sodio y el potasio renal
- Andrógenos (testosterona, DHEA) — caracteres sexuales masculinos, masa muscular
- Estrógenos (estradiol, estrona) — ciclo menstrual, salud ósea, cardiovascular
- Progesterona — gestación, ciclo menstrual
La ruta de síntesis comienza en la mitocondria de las células esteroidogénicas: el colesterol es convertido en pregnenolona por la desmolasa (CYP11A1) con pérdida de la cadena lateral de 6 carbonos. Desde la pregnenolona, diferentes rutas enzimáticas producen los distintos esteroides según el tejido (suprarrenal, gónada, placenta).
El uso de estatinas (inhibidores de la síntesis de colesterol) a muy altas dosis puede interferir teóricamente con la síntesis de hormonas esteroideas, aunque en la práctica clínica este efecto es mínimo porque las células esteroidogénicas tienen mecanismos de compensación.
Función 3: síntesis de ácidos biliares y vitamina D
El hígado convierte aproximadamente 500 mg de colesterol al día en ácidos biliares (colato, quenodesoxicolato y sus conjugados con glicina o taurina). Los ácidos biliares son los detergentes biológicos que permiten la emulsificación y absorción de grasas e vitaminas liposolubles en el intestino delgado. Sin colesterol para sintetizarlos, la absorción de lípidos colapsa.
La vitamina D₃ (colecalciferol) es también un derivado del colesterol: la radiación UV-B convierte el 7-dehidrocolesterol (un precursor inmediatamente anterior al colesterol en la ruta de síntesis) en previtamina D₃ en la piel, que se isomeriza espontáneamente a vitamina D₃. Las dos etapas de activación posteriores (hígado → 25-OH-D₃ → riñón → 1,25-(OH)₂-D₃) producen la forma activa que regula el metabolismo del calcio.
Transporte: la historia de las lipoproteínas
El colesterol es insoluble en agua. Para circular en el plasma sanguíneo, viaja empaquetado en lipoproteínas — partículas esféricas con una cáscara de fosfolípidos y apolipoproteínas que rodea un núcleo hidrofóbico de ésteres de colesterol y triglicéridos.
Las principales lipoproteínas:
| Lipoproteína | Diámetro | Contenido principal | Función | |---|---|---|---| | Quilomicrón | 75–1200 nm | Triglicéridos | Transporte de grasas dietéticas desde intestino | | VLDL | 30–80 nm | Triglicéridos | Exportación de lípidos desde hígado | | IDL | 25–35 nm | Mixto | Intermediario VLDL → LDL | | LDL | 18–25 nm | Colesterol | Entrega de colesterol a tejidos periféricos | | HDL | 5–12 nm | Colesterol + proteínas | Transporte inverso: tejidos → hígado |
El LDL ("colesterol malo") no es inherentemente dañino — es el vehículo de distribución de colesterol a todos los tejidos. El problema surge cuando el LDL circula en exceso y especialmente cuando sufre oxidación: el LDL oxidado (oxLDL) es capturado por macrófagos en la pared arterial a través de receptores scavenger, formando células espumosas que inician la placa aterosclerótica.
El HDL ("colesterol bueno") realiza el transporte inverso — recoge colesterol de los tejidos y lo devuelve al hígado para ser metabolizado. Un HDL bajo es en la práctica un factor de riesgo más robusto que un LDL elevado en muchos contextos clínicos.
Lo que el colesterol dietético realmente hace
Durante décadas, la nutrición oficial aconsejó limitar el colesterol dietético (huevos, marisco) basándose en la premisa de que elevaría el colesterol plasmático. La evidencia acumulada desde entonces ha matizado considerablemente esa posición:
El organismo regula la síntesis endógena de colesterol en función de la ingesta dietética. Cuando se come más colesterol, el hígado reduce la producción endógena (regulación a la baja del receptor LDL y de la HMG-CoA reductasa). El efecto neto sobre el colesterol plasmático es mucho menor de lo que predicen los modelos simples.
Aproximadamente 25 % de la población son "hiperrespondedores" al colesterol dietético — en ellos, la regulación compensatoria es menos eficiente y el colesterol dietético sí eleva el LDL plasmático significativamente. El otro 75 % puede consumir colesterol dietético con impacto mínimo sobre el perfil lipídico.
Los ácidos grasos saturados y trans tienen un efecto mucho más potente sobre el LDL plasmático que el colesterol dietético — mecanismo diferente, impacto mayor. La distinción entre "colesterol de los alimentos" y "colesterol en sangre" es una de las más importantes y menos comprendidas de la nutrición pública.
El siguiente artículo aborda la molécula más estudiada de la historia de la química — y también la más subestimada: el agua, cuyas propiedades anómalas hacen posible toda la bioquímica que hemos visto en esta serie.